El enigma económico del Vaticano: entre propiedades milenarias y finanzas discretas

La magnitud del patrimonio de la Iglesia Católica ha sido tema de debate durante décadas. Aunque es considerada una de las instituciones más antiguas y extendidas del mundo, su estructura descentralizada y la falta de transparencia financiera dificultan una estimación precisa de su riqueza. A pesar de ello, algunos informes recientes permiten esbozar un panorama general sobre el estado económico del Vaticano.

Según datos publicados en 2024 por la Administración del Patrimonio de la Santa Sede (APSA), el organismo que gestiona los bienes inmuebles y las inversiones del Vaticano, la Santa Sede obtuvo un beneficio de 45,9 millones de euros durante el año anterior, y sus activos crecieron en 13,6 millones de euros respecto a 2022.

En cuanto a sus bienes inmobiliarios, la APSA informó que el Vaticano posee 4.249 propiedades en Italia —entre iglesias, terrenos agrícolas, oficinas y residencias—, de las cuales solo una parte genera ingresos. Cerca de la mitad están alquiladas en el mercado libre, mientras que otras se arriendan a precios reducidos o no producen rentas. Además, la Iglesia posee al menos 1.200 propiedades en el extranjero, principalmente en Reino Unido, Francia y Suiza. La renta operativa de esta cartera inmobiliaria se estima en unos 73,6 millones de euros al año.

Por otro lado, el Instituto para las Obras de Religión (IOR), más conocido como el Banco Vaticano, reportó que administra activos por un valor aproximado de 886 millones de euros, aunque esta cifra no incluye propiedades ni terrenos. El propio IOR gestiona cerca de 5.400 millones de dólares, en su mayoría pertenecientes a órdenes religiosas y movimientos católicos.

A pesar de estas cifras, varios expertos y publicaciones dentro del ámbito eclesiástico advierten que el Vaticano no debe ser equiparado con grandes corporaciones. Según la organización Word on Fire, en términos financieros, el Vaticano no se compara con empresas tecnológicas, universidades o bancos internacionales. En ese sentido, recuerdan que Microsoft, por ejemplo, gastó en 2024 más de 53.000 millones de dólares en marketing e investigación, mientras que el presupuesto total del Vaticano fue de apenas 1.340 millones de dólares.

Asimismo, se destaca que una parte importante de las propiedades de la Santa Sede se encuentran arrendadas de forma gratuita o con alquileres simbólicos, lo que implica gastos de mantenimiento e impuestos que superan en muchos casos los ingresos generados.

La revista America, especializada en temas religiosos, resume que el Vaticano obtiene sus ingresos de cuatro fuentes principales: inversiones inmobiliarias y comerciales, donaciones (incluido el Óbolo de San Pedro), aportes del Estado de la Ciudad del Vaticano y rendimientos de fondos de inversión.

Finalmente, si bien las cifras reflejan una importante capacidad financiera, la mayoría de los analistas coinciden en que, en comparación con otras instituciones globales, el poder económico del Vaticano es limitado. Además, recuerdan que gran parte de los bienes de la Iglesia están al servicio de fines pastorales, educativos y sociales, y no orientados a la acumulación de capital.

Fuente: RT Español

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