En abril, el costo de los alquileres retomó impulso y registró un aumento del 2,9% en promedio, según el último informe de Zonaprop para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Con este ajuste, las rentas acumulan una suba del 13,1% entre enero y abril de 2025, cifra que supera a la inflación del mismo lapso, estimada en un 10,9% por el INDEC.
Este quiebre pone fin a más de medio año de incrementos moderados, y refleja un nuevo escenario en el mercado locativo. A nivel interanual, los alquileres porteños crecieron un 44,6%, todavía por debajo del 46,4% que marcó el índice general de precios, pero muy distante del 98,8% de actualización que arrojó el Índice de Contratos de Locación (ICL) tras la derogación de la ley anterior.
Regulación y expectativas
El especialista en bienes raíces Mariano Lo Valvo atribuye este fenómeno al cambio de marco normativo y a una mayor libertad para pactar aumentos:
“Hasta hace poco, los alquileres creaban un desfase porque se actualizaban por el ICL con rezagos, manteniéndose por debajo de la inflación real. Ahora, al negociarse libremente, los valores reflejan más de cerca —e incluso superan ligeramente— el ritmo inflacionario”.
Según explica, muchos propietarios anticiparon que marzo y abril serían meses de fuerte alza de precios y ajustaron sus contratos en consecuencia. “Este adelanto de aumentos se observa especialmente en nuevos contratos, donde quienes ofrecen la propiedad buscan protegerse de la escalada inflacionaria”, afirma Lo Valvo.
Tendencias nacionales
Aunque el relevamiento se focaliza en CABA, la dinámica porteña suele anticipar lo que ocurre en otras jurisdicciones del país. En provincias con mercados más estables y mayor disponibilidad de oferta, los ajustes aún se mantenían por debajo del IPC, pero se espera que, en los próximos meses, el incremento de abril en la capital marque pauta para el resto del país.
Con los alquileres acelerando por sobre la inflación, los inquilinos afrontan un desafío creciente: mientras buscan morigerar el impacto en sus presupuestos, también se observa un repunte en la demanda de garantías alternativas y en la firma de contratos a corto plazo. El mercado locativo, tras un período de precios contenidos, retoma así un pulso más alineado con la evolución general de la economía.




